Page 480 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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LA PIRÁMIDE RESPLANDECIENTE
1. LA ESCRITURA EN PUNTA DE FLECHA
—¿Que le persigue, dice usted?
—Sí, me persigue. ¿No se acuerda que cuando le
vi hace tres años me habló de su casa en el oeste
rodeada de viejos bosques, colinas abovedadas y
agrestes, y terreno escabroso? Siempre he
conservado en mi mente una especie de imagen
encantada, sobre todo cuando me sentaba frente al
escritorio a escuchar el ruidoso tráfico de la calle
en medio del ajetreo londinense. Pero, ¿cuándo
llegó usted?
—La verdad, Dyson, es que acabo de salir del tren.
Esta mañana temprano he ido a la estación y he
cogido el tren de las 10:45.
—Bien, me complace que venga a visitarme.
¿Cómo le ha ido desde nuestro último encuentro?
Supongo que no habrá una señora Vaughan.
—No —dijo Vaughan—, todavía soy un eremita,
como usted. No he hecho otra cosa que
haraganear.
Vaughan había encendido su pipa y se había
sentado en el sillón, inquieto, mirando en torno
suyo de una forma algo trastornada e intranquila.
Dyson había girado su silla cuando entró su
visitante y se sentó con un brazo amistosamente
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