Page 482 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Vaughan encendió de nuevo su pipa y miró
ansiosamente a Dyson para comprobar si sus
estímulos habían surtido algún efecto, pero el
hombre de mundo agitó su cabeza, risueño, y juró
para sus adentros su firme lealtad hacia las calles.
—No me tiente —dijo.
—Bien, puede que usted tenga razón. Después de
todo, tal vez me equivoqué al hablar de la paz del
campo. Allí, cuando ocurre una tragedia, es como
cuando se arroja una piedra a un estanque: los
círculos concéntricos de la perturbación siguen
agrandándose y parece como si el agua no fuera ya
a quedarse quieta nunca más.
—¿Por casualidad ha habido alguna tragedia
donde usted vive?
—Apenas puedo decir eso. Pero hace como un
mes me inquietó en grado sumo algo que sucedió;
puede o no haber sido una tragedia en el usual
sentido de la palabra.
—¿Qué aconteció?
—Bien, la verdad es que desapareció una
muchacha de una forma que parece sumamente
misteriosa. Sus padres, del linaje de Trevor, eran
granjeros acaudalados, y Annie, que era su hija
mayor, pasaba por una belleza local; en verdad era
extraordinariamente hermosa. Una tarde decidió ir
a visitar a una tía suya viuda que cultivaba su
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