Page 502 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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razonamiento se puede aplicar a esos ojos de la
tapia.
—No veo del todo la circunstancia en común.
—¡Oh, no faltaría más! Las noches son ahora
oscuras y han sido muy nubosas desde que llegué,
lo sé. Por otra parte, aquellos árboles que
sobresalen de la tapia arrojan su sombra sobre ella,
incluso en una noche clara.
—¿Y bien?
—Lo que se me ocurre es lo siguiente: lo que más
llama la atención es que ellos, quienquiera que
sean, deben haber sido capaces de ordenar las
puntas de flecha en medio de la tétrica oscuridad
del bosque, y luego de dibujar los ojos en la tapia
sin ningún vestigio de tosquedad o imprecisión.
—He leído sobre personas confinadas en
calabozos durante muchos años, que han sido
capaces de ver completamente bien en la
oscuridad —dijo Vaughan. —Sí —dijo Dyson—,
entre ellos el abate de Monte Cristo. Pero esta
circunstancia es más singular.
3. LA BÚSQUEDA DE LA COPA
—¿Quién es el anciano que le acaba de saludar?
—dijo Dyson, cuando llegaron al recodo del
camino próximo a la casa.
—El viejo Trevor. El pobre parece muy agotado.
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