Page 498 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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ejecutado por la misma mano, no sería del todo
agradable. Con todo, esto son bobadas, al fin y al
cabo, y no estamos avanzando nada en nuestras
averiguaciones. Es raro que las series de
pedernales hayan tenido un final tan repentino.
Los dos amigos se alejaron caminando hacia la
casa, y cuando llegaban al porche vieron abrirse un
claro en el plomizo cielo y un rayo de sol destelló
en la colina gris que tenían delante.
Dyson merodeó todo el día, meditabundo, por los
campos y bosques que rodean la casa. Estaba
completa y cabalmente perplejo por las triviales
circunstancias que se proponía elucidar, y de
nuevo sacó de su bolsillo la punta de flecha de
pedernal, le dió la vuelta, y la examinó con
profunda atención. Había algo en ella que la hacía
totalmente distinta de los especímenes que él había
visto en los museos y colecciones privadas. La
forma era diferente, y alrededor del filo presentaba
una hilera de perforaciones puntuales, sugiriendo
en apariencia motivos ornamentales. ¿Quién
puede, pensaba Dyson, poseer semejantes cosas en
tan remoto lugar? Y poseyéndolas, ¿quién podría
utilizarlas tan fantásticamente para dibujar figuras
sin sentido junto a la tapia del huerto de Vaughan?
La extremada absurdidad de todo el asunto le
irritaba indeciblemente; y como su mente
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