Page 573 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Es posible, por supuesto —dijo Perrott—, pero


            por regla general no era ese tipo de hombre. Tenía



            una granja experimental, no lejos de Wells, donde


            cultivaba nuevas modalidades de trigo y mejoraba


            los  pastos.  He  oído  decir  que  le  consideraban


            pesado, aunque yo siempre le encontré agradable


            cuando nos veíamos.


              —Bien, le he dicho que no existe lugar semejante


            en  Stoke  Newington  o  en  sus  cercanías.  En  ese



            caso, tendría que conocerlo.


              —¿Y  qué  me  dice  del  St.  James  Market?  —


              preguntó Arnold.


              Entonces  «  dejaron  las  cosas  así»  .  Realmente,


            durante algún tiempo habían tenido la sensación


            de  haberse  alejado  demasiado  de  su  mundo


            conocido,  y  de  los  acogedores  fuegos  de  las


            tabernas del Strand, penetrando en la salvaje tierra



            de  nadie  del  norte.  A  Harliss,  por  supuesto,


            aquellos  parajes  le  habían  sido  alguna  vez


            familiares,  vulgares  y  faltos  de  interés:  no  podía


            volver a ellos en una conversación, rebosante de


            emoción.  Para  los  otros  dos  eran  hostiles  y


            remotos,                 como              una            disertación                  sobre


            exploraciones  árticas  o  tierras  de  tinieblas



            perpetuas.


              Regresaron  con  alivio  a  sus  terrenos  de  caza


            habituales, y asistieron a teatros que habían sido

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