Page 113 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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                 En el otoño del año 542 a.C, un hombre solitario bajó


           de  las  montañas  al  valle  del  Kura.  Cabalgaba  en  un

           hermoso caballo castaño, mayor incluso que la mayoría

           de las monturas de caballería, lo que en algún otro lugar

           hubiese  podido  ser  una  invitación  para  los  bandidos;


           pero el Gran Rey había dotado a sus dominios de tal ley

           que se decía que una virgen con un saco de oro podía

           atravesar Persia con toda tranquilidad. Esa era una de las


           razones por las que Manse Everard había decidido saltar

           a esa fecha, dieciséis años después del destino de Keith

           Denison.



                 Otro  motivo  era  llegar  mucho  después  de  que  se

           hubiese apagado cualquier conmoción que el viajero en el


           tiempo  hubiese  podido  producir  en  el  558.  Fuese  cual

           fuese la verdad sobre el destino de Keith, podría ser más

           fácil desde atrás; al menos, los métodos directos habían


           fracasado.



                 Finalmente,               según           la      oficina          del        entorno

           Aqueménido, el otoño del 542  resultaba  ser la primera

           estación de relativa tranquilidad desde la desaparición.

           Los años 558‐553 habían sido tensos cuando el rey persa



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