Page 116 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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retorcidas y sucias entre casuchas sin rostro, trapos
grasientos para el pelo y togas sombrías, mercaderes
gritando en los bazares, mendigos mostrando sus llagas,
comerciantes guiando reatas de camellos viejos y burros
demasiado cargados, perros atacando montones de
menudillos, música de taberna como un gato en una
lavadora, hombres que agitaban los brazos como molinos
y gritaban maldiciones… ¿cómo empezó aquel mito del
Este inescrutable?
—¡Caridad, señor, caridad, por amor a la luz!
¡Caridad y Mitra os sonreirá!…
—¡Mirad señor! Por la barba de mi padre juro que no
habéis visto mejor trabajo de manos más habilidosas que
esta brida que os ofrezco, a vos, el más afortunado de los
hombres, por la ridícula suma de…
—Por aquí, amo, por aquí, sólo a cuatro casas el mejor
alojamiento de toda Persia… no, de todo el mundo.
Nuestros jergones están rellenos de plumas de cisne, mi
padre sirve vino digno de un Devi, mi madre cocina un
pilan cuya fama ha llegado hasta el fin de la tierra, y mis
hermanas son tres lunas de placer disponibles por sólo…
Everard no hizo caso a los niños que corrían a su lado.
Uno de ellos le agarró el tobillo, soltó un juramento y dio
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