Page 136 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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a Harpagus en el suelo.



                 Un  pelotón  de  Inmortales  entró  al  trote  en  la


           habitación  y  formó  un  pasillo  hasta  el  diván.  Un

           chambelán  se  adelantó  para  cubrirlo  con  un  tapiz

           especial.  Luego  entró  Ciro  en  persona,  con  la  toga

           agitándose con sus pasos largos y vigorosos. Lo siguieron


           unos  cuantos  cortesanos,  hombres  correosos  con  el

           privilegio  de  ir  armados  en  presencia  del  rey,  y  un

           maestro de ceremonias esclavo que se retorcía las manos

           tras todos ellos por no haber tenido tiempo de extender


           una alfombra o llamar a los músicos.



                 La voz del rey resonó en el silencio:



                 —¿Qué  es  esto?  ¿Dónde  está  el  extraño  que  me  ha

           llamado?



                 Everard  se  atrevió  a  mirar.  Ciro  era  alto,  ancho  de


           hombros y delgado de cuerpo, de aspecto más viejo de lo

           que  sugería  el  relato  de  Creso  —tenía  cuarenta  y  siete

           años,  comprendió  Everard  con  un  estremecimiento—

           pero se había mantenido ágil por dieciséis años de guerra


           y  caza.  Tenía  un  rostro  delgado  y  oscuro  con  ojos

           avellanados,  una  cicatriz  de  espada  en  la  mejilla

           izquierda, la nariz recta y los labios carnosos. Llevaba el

           pelo negro, ligeramente agrisado, peinado hacia atrás y la



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