Page 132 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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consejos de los oráculos.



                 —Humm.  —El  temor  veló  el  rostro  delgado  de


           Harpagus, que realizó el signo de la cruz, el símbolo solar

           mitraico.  Luego,  con  brusquedad,  añadió—:  ¿Qué  has

           descubierto hasta ahora?



                 —Nada, gran señor. Nadie podía decirme…



                 —¡Mientes! —le soltó Harpagus—. Todos los griegos


           son unos mentirosos. Ten cuidado, porque te adentras en

           cuestiones profanas. ¿Con quién más has hablado?



                 Everard vio que un tic nervioso levantaba la boca del

           quiliarca. Él mismo sentía que el estómago le daba saltos.

           Había  tropezado  con  algo  que  Harpagus  consideraba


           muerto  y  enterrado,  algo  tan  grande  que  el  riesgo  de

           enfrentarse a Creso, que estaba obligado a proteger a su

           invitado,  nada  importaba.  Y  la  mordaza  más  segura


           jamás inventada era un cuchillo… después de que potro

           y  tenazas  hubiesen  sacado  exactamente  qué  sabía  el

           extranjero… Pero ¿qué demonios sé yo?



                 —Con nadie, mi señor —respondió con voz ronca—.

           Salvo el oráculo, y el dios del Sol, cuya voz es el oráculo,


           y que me envió aquí, ha oído nada de esto antes de la

           pasada noche.




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