Page 134 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Mi señor —protestó el capitán—, ha llamado al rey.



                 —¡Para hechizarlo! ¡Ahora lo conozco, hijo de Zohak


           y agente de Ahriman! ¡Matadle!



                 —No,  esperad  —gritó  Everard—,  esperad,  no  lo

           entendéis,  es este traidor el  que  quiere impedirme  que

           hable con el rey… ¡Suéltame, bastardo!



                 Una  mano  se  cerró  sobre  su  brazo  derecho.  Había


           estado preparado para quedarse sentado algunas horas

           en la celda, hasta que el gran jefe oyese hablar del asunto

           y  lo  sacase,  pero  ahora  las  cosas  eran  un  poco  más

           urgentes. Lanzó un gancho de derecha que aterrizó sobre


           una  nariz  aplastada.  El  guardia  retrocedió.  Everard  le

           arrebató el hacha de la mano, se dio la vuelta y detuvo el

           golpe del guardia situado a su izquierda.



                 Los Inmortales atacaron. El hacha de Everard resonó


           contra el metal, fintó y aplastó un nudillo. Era más alto

           que casi todos ellos. Pero no tenía ni las posibilidades de

           una bola de celofán en el infierno de resistir frente a ellos.

           Un golpe silbó en dirección a su cabeza. Se escondió tras


           una columna; saltaron esquirlas. Una abertura… desarmó

           a un hombre, saltó sobre el estruendo del peto cuando

           éste  chocó  con  el  suelo  y  salió  a  suelo  abierto  bajo  la

           bóveda. Harpagus corrió, sacándose un sable de debajo



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