Page 249 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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eficacia y comió. Toktai realmente avanzaba a marchas

           forzadas,  aprovechando  cada  momento  de  luz  solar.


           Mientras  se  hacía  la  oscuridad,  Everard  vio  que  había

           centinelas  apostados  con  los  arcos  listos.  Él  no  podía

           mantenerse con ánimo por mucho que lo intentase. Iba a


           asustar  a  hombres  que  habían  hecho  estremecerse  la

           tierra.



                 Las primeras estrellas empezaron a relucir sobre los

           picos nevados. Era hora de empezar a trabajar.



                 —¿Has  atado  los  caballos,  Jack?  Podrían  asustarse.


           ¡Estoy seguro de que eso sucederá con los caballos de los

           mongoles!  Vale,  allá  vamos.  —Everard  le  dio  al

           interruptor principal y se colocó cerca de los controles,

           débilmente iluminados, del aparato.



                 Primero se produjo un pálido resplandor azul entre


           cielo y tierra. Luego comenzaron los rayos, lengua tras

           lengua  dividida  saltando,  los  árboles  destrozados,  las

           montañas  estremeciéndose  por  el  ruido.  Everard  lanzó


           rayos  esféricos,  esferas  de  llamas  que  giraban  y

           corveteaban dejando un rastro de chispas, volaban hacia

           al campamento y explotaban justo encima de él hasta que

           el cielo estuvo al rojo vivo.



                 Sordo  y  casi  cegado,  Everard  se  las  arregló  para



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