Page 250 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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proyectar una lámina de ionización fluorescente. Como la

           aurora boreal, las grandes bandas se retorcieron, de rojo


           sangre y blanco óseo, siseando bajo el repetido estampido

           de los truenos. Sandoval se adelantó. Se había quitado los

           pantalones  y  untado  el  cuerpo  con  arcilla  formando


           dibujos arcaicos; al final no se había cubierto la cara, sino

           que se la había embarrado y la retorcía en una mueca que

           lo hacía irreconocible incluso para Everard. La máquina


           escaneó y alteró su imagen. Lo que se situó frente a la

           aurora era más alto que una montaña. Se movió en una

           danza cambiante, de horizonte a horizonte y de vuelta al

           cielo, y gimió y ladró en un falsete más intenso que el


           trueno.



                 Everard  estaba  acurrucado  bajo  las  luces  brillantes,

           con los dedos rígidos sobre los controles. Experimentaba

           un  terror  primitivo  propio;  la  danza  despertaba  en  él


           sentimientos que había olvidado.


                 ¡Maldición! Si esto no los hace retroceder…








                 Recuperó la serenidad. Incluso miró el reloj. Llevaban

           media hora… que pasaran otros quince minutos antes de

           que  acabara  el  espectáculo…  Estaba  claro  que  se

           quedarían en el campamento hasta el amanecer en lugar



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