Page 252 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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el proyector. En la oscuridad subsiguiente, el cigarrillo de

           Sandoval creció y se redujo, una pequeña Algol roja.




                 —¡Turistas! —dijo al fin.



                 Después de unos minutos más:



                 —Esta noche he bailado con un propósito. Significaba

           algo. Nunca me había sentido así.



                 Everard  guardó  silencio.  Hasta  que  uno  de  los

           caballos,  que  se  habían  puesto  nerviosos  durante  el

           espectáculo, relinchó.




                 Everard levantó la vista. Sólo veía oscuridad.



                 —¿Has oído algo, Jack?



                 El rayo de la linterna le dio de lleno.



                 Por un instante lo miró cegado. Luego se puso en pie

           de  un  salto,  maldiciendo  y  buscando  el  aturdidor.  De

           detrás de uno de los árboles salió corriendo una sombra.

           Le golpeó en las costillas. Cayó hacia atrás. La pistola de


           rayos fue a parar a su mano. Disparó a ciegas.



                 La linterna barrió la escena una vez más. Everard vio

           a  Sandoval.  El  navajo  no  llevaba  armas.  Desarmado,

           esquivó  una  hoja  mongol.  El  espadachín  corrió  tras  él.




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