Page 280 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Ya he cazado uno —dijo Everard con
impaciencia—. También he esquiado, escalado y visto la
danza de los nativos.
Van Sarawak asintió, sacó un cigarrillo y lo chupó
para encenderlo. Los huesos se marcaron sobre su tez
oscura mientras tragaba humo.
—Un lugar bastante agradable —admitió—, pero al
cabo de un tiempo la vida en el bosque empieza a perder
su encanto.
Les quedaban todavía dos semanas de retiro. En
teoría, como se podía regresar casi al momento de la
partida, un agente podía tomarse vacaciones
indefinidamente; pero en realidad se suponía que debía
dedicar al trabajo una cierta porción de su vida probable
(nunca te decían cuándo ibas a morir, y mejor sería que
tuvieses la inteligencia suficiente de no intentar
descubrirlo por tu cuenta. Y además, no sería verdad,
porque el tiempo era mutable. Una ventaja del puesto de
agente era el tratamiento de longevidad daneliano).
—Lo que me gustaría —siguió Van Sarawak—, serían
luces brillantes, música, chicas que nunca hayan oído
hablar del viaje en el tiempo…
—¡Hecho! —dijo Everard.
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