Page 285 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Por un momento, la sorpresa le impidió moverse.
Registraron la escena en pequeños fragmentos. Se
habían materializado a unos centímetros del suelo —el
escúter estaba diseñado para no aparecer en el interior de
un objeto sólido— y como eso no era lo esperado, dieron
contra el pavimento con un buen golpe. Se encontraban
en una especie de plaza. Cerca de ellos manaba una
fuente cuyo receptáculo de piedra estaba tallado con
vides entrelazadas. De la plaza salían las calles entre
edificios cuadrados de seis o diez pisos de altura, de
ladrillo o cemento, adornados y pintados de formas muy
variadas. Había automóviles, de aspecto rudimentarios,
de ningún tipo reconocible, y una multitud de gente.
—¡Dioses! —Everard miró el indicador. El escúter los
había dejado en Manhattan, el veintitrés de octubre de
1960, a las once y media de la mañana, en las coordenadas
espaciales concretas del almacén. Pero había un viento
fuerte que arrojaba polvo y cenizas a sus caras, el olor de
las chimeneas, y…
El aturdidor sónico de Van Sarawak le saltó a la
mano. La multitud se alejaba de ellos, gritando en una
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