Page 282 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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gran calibre, y no sabría cómo conseguir lío en cualquier

           lugar del espacio‐tiempo. Un buen libro, música y un lata


           de cerveza… básicamente ésa era su idea de la diversión.

           Pero incluso el hombre más sobrio tiene que saltarse las

           reglas de vez en cuando.



                 O un poco más, si eras un agente No asignado de la


           Patrulla  del  Tiempo;  si  tu  trabajo  con  la  Compañía  de

           Estudios de Ingeniería no era más que una tapadera para

           continuos  viajes  y  problemas  por  toda  la  historia;  si

           hubiese visto la historia resuelta en pequeños detalles —


           no  por  Dios,  lo  que  hubiese  sido  soportable,  sino  por

           hombres  mortales  y  falibles—  porque  incluso  los

           danelianos eran algo menos que Dios; siempre le asustaba


           la posibilidad de un cambio importante, de forma que él

           y todo su mundo no hubiese existido nunca… El rostro

           maltratado y sencillo de Everard se contorsionó en una


           mueca. Se pasó la mano por el cabello castaño, como si

           quisiese con ese gesto borrar la idea. Era inútil pensar en

           ello. El lenguaje y la lógica se rompían al enfrentarse a la

           paradoja.  Mejor  relajarse  en  los  momentos  en  que


           pudiese.



                 Cogió la maleta y fue a unirse a Piet van Sarawak.



                 El  pequeño  escúter  antigravitatorio  de  dos  plazas

           esperaba en el garaje sobre sus patines. No podrías creer,

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