Page 311 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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hundía  como  para  que  Everard  distinguiese  un  barco

           cercano:  presumiblemente  un  carguero,  con  una


           chimenea alta y mascarón.



                 Por  las  ventanas  sana  una  luz  amarilla.  Un

           mayordomo  esclavo  dejó  entrar  al  grupo.  El  interior

           estaba panelado con madera oscura, también tallada, y el


           suelo cubierto de gruesa moqueta. Al fondo del vestíbulo

           había  una  sala  de  estar  atestada  de  muebles,  varias

           pinturas de un estilo envarado y convencional y un alegre

           fuego en una enorme chimenea de piedra.




                 Saorann ap Ceorn estaba sentado en un sillón, Deirdre

           en otro. Cuando entraron, ella dejó a un lado un libro y se

           levantó sonriente. El oficial chupó su cigarro y miró con

           el ceño fruncido. Se intercambiaron algunas palabras y


           los guardias desaparecieron. El mayordomo trajo vino en

           una bandeja y Deirdre invitó a sentarse a los patrulleros.



                 Everard bebió de su vaso —el vino era un borgoña

           excelente— y preguntó con brusquedad.



                 —¿Por qué estamos aquí?



                 Deirdre lo deslumbró con una sonrisa.



                 —Seguro que os resultará más agradable que la celda.



                 —Claro  está.  También  lo  encontramos  más  bien

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