Page 308 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Pasaron inquietos lo que quedaba del día. La noche
había caído cuando las linternas iluminaron el corredor y
una guardia militar abrió la puerta. Los prisioneros
fueron llevados en silencio hasta una salida trasera donde
esperaban dos automóviles; ellos fueron en uno, y toda la
tropa en el otro.
Catuvellaunan carecía de iluminación vial, y no había
mucho tráfico nocturno. De alguna forma eso hacía que
la extensa ciudad pareciese irreal en la oscuridad.
Everard prestó atención a la mecánica del coche. A vapor,
como había supuesto, por combustión de carbón; ruedas
de goma; una carrocería esbelta de morro afilado y un
mascarón en forma de serpiente; el conjunto, de sencillo
manejo y construido con esmero, pero no demasiado bien
diseñado. Aparentemente aquel mundo había
desarrollado lentamente una ingeniería práctica, pero no
una ciencia sistemática que mereciese ser tenida en
cuenta.
Atravesaron un burdo puente de hierro hasta Long
Island, que en aquel mundo también era una zona
residencial para acomodados. A pesar de la luz mortecina
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