Page 534 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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un cuerno de vino.



                 —No,  una  copa,  una  copa  romana,  la  mejor  que


           tenemos —dijo Solbern.



                 Hathawulf  fue  a  la  puerta,  cuadró  los  hombros  y

           permaneció frente al Anciano.



                 —Sabéis  lo  que  pasa  —dijo—.  ¿Qué  tenéis  para

           nosotros?



                 —Esto —contestó el Errante. Tenía la voz profunda,

           con  un  acento  distinto  del  de  los  godos  del  sur  o  de


           cualquiera de los que conocían. Los hombres suponían

           que su lengua natal era la lengua de los dioses. Esa noche

           sonaba  pesada,  como  si  la  empujase  la  pena—.  Estáis


           dispuestos a la venganza, Hathawulf y Solbern, y eso no

           puede cambiarse; es la voluntad de Weard. Pero Alawin

           no irá con vosotros.



                 El  joven  se  hundió,  poniéndose  blanco.  De  su

           garganta salió un débil gemido.




                 La mirada del Errante recorrió el salón para mirarlo.



                 —Es necesario. —Siguió hablando, lenta palabra tras

           lenta palabra—. No te insulto cuando digo que sólo eres

           medio adulto y que morirás con valor pero sin necesidad.

           Todos  los  hombres  que  están  aquí  fueron  antes

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