Page 532 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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guerrero  hubiese  tomado  el  camino  del  infierno,  los

           amigos de Erelieva se habían apresurado a casarla con un


           terrateniente que vivía lejos de la casa comunal. Alawin

           se había quedado, lo adecuado para el hijo de un señor,

           pero Ulrica siempre lo aguijoneaba.



                 Los  ojos  se  encontraron  entre  el  humo  y  la  luz  del


           fuego llena de sombras.



                 —Sí, mi casa —gritó Alawin—, y Swanhild también

           era  m‐m‐m‐mi  hermana.  —El  tartamudeo  le  hizo

           morderse el labio inferior con vergüenza.



                 —Calma,  calma.  —Hathawulf  volvió  a  levantar  el


           brazo—.  Tienes  derecho,  muchacho,  y  haces  bien  en

           reclamarlo.  Sí,  cabalga  con  nosotros  cuando  llegue  la

           aurora. —Su mirada desafió a Ulrica. Ella torció la boca

           pero  no  dijo  nada.  Todos  supieron  que  deseaba  que  el


           joven muriese.



                 Hathawulf caminó hacia la silla alta situada en medio

           del salón. Resonaron sus palabras:



                 —¡No  más peleas!  Esta noche  seremos felices. Pero

           primero,  Anslaug  —a  su  esposa—  ven  a  sentarte  a  mi


           lado y juntos beberemos de la copa de Wodan.



                 Resonaron los pies, los puños golpearon la madera,


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