Page 542 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Me oyó entrar y salió corriendo de su estudio para
saludarme. Verla me alegró un poco el espíritu. Con la
bata manchada, el pelo rojo metido bajo un pañuelo,
seguía siendo esbelta, ágil y hermosa. Las arrugas
alrededor de sus ojos verdes eran demasiado finas para
ser apreciables hasta que se acercó lo suficiente para
abrazarme.
Nuestros conocidos locales tendían a envidiarme una
mujer que, además de ser encantadora, era mucho más
joven que yo. De hecho, la diferencia en fechas de
nacimiento no era más que de seis años. Yo andaba por
los cuarenta y tantos, y ya tenía el pelo gris,
prematuramente, cuando la Patrulla me reclutó, mientras
que ella había conservado gran parte de su aspecto
juvenil. El tratamiento antitanático que ofrece nuestra
organización puede detener el proceso de
envejecimiento, pero no invertir sus efectos.
Además, ella pasaba la mayor parte de su vida en el
tiempo normal, a sesenta segundos por minuto. Pasaban
días, semanas, meses entre el momento en que yo, como
agente de campo, me despedía por la mañana y volvía a
cenar… un interludio durante el que podía dedicarse a su
carrera sin mi interrupción. Mi edad acumulada se
acercaba ya a los cien años.
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