Page 540 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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comedia de los actos anteriores. Un poco de tierra sobre

           la cabeza y se ha acabado para siempre»—; comprenderlo


           en profundidad para vivir con calma aunque quizá sin

           serenidad. A esos godos míos les iba mejor que, digamos,

           a millones de judíos y gitanos europeos, a menos de diez


           años en el futuro, o a millones de rusos en este mismo

           momento.



                 No servía. Eran mis godos. Sus fantasmas se reunían

           a mi alrededor hasta que la calle, edificios, carne y sangre

           se convertían en irreales, en sueños mal recordados.




                 A ciegas, aceleré el paso hacia el santuario que Laurie

           pudiese ofrecerme.



                 Ocupábamos  un  inmenso  piso  con  vistas  a  Central

           Park, donde nos gustaba pasear en las noches agradables.

           El portero del apartamento no tenía además que ejercer


           de  guardia  armado.  Hoy  le  he  hecho  daño  por  la

           brusquedad con la que le he devuelto el saludo, y lo he

           comprendido  cuando  ya  estaba  en  el  ascensor  y  era


           demasiado tarde. Ir hacia atrás en el tiempo para cambiar

           ese incidente hubiese violado la Directiva Primera de la

           Patrulla.  No  es  que  nada  tan  trivial  pudiese  afectar  al

           continuo; es flexible dentro de ciertos límites, y los efectos


           de las alteraciones normalmente se atenúan con rapidez.

           En realidad, hay una interesante duda metafísica sobre en

                                                                                                         540
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