Page 539 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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República en el Estado Corporativo todavía no había
progresado mucho y todavía no afectaba a nuestras vidas
privadas; la evidente desintegración de la sociedad no se
convertiría en un proceso rápido y evidente (en mi
opinión) hasta después de las elecciones de 1964.
En el Medio Oeste, donde ahora me llevaba mi madre,
hubiésemos tenido que ser prudentes hasta la
incomodidad. Pero la mayoría de los neoyorquinos eran
tolerantes, o al menos no eran curiosos. Una barba hasta
el pecho y el pelo largo hasta los hombros, que me había
atado en una coleta mientras estaba en la base, no atraían
demasiadas miradas, no más que unos gritos de
«¡Castor!» por parte de los niños. Para nuestro casero,
vecinos y otros contemporáneos, éramos un profesor
retirado de filología germánica y su esposa, y nuestras
rarezas algo previsible. Como estaban las cosas, tampoco
era una mentira.
Por tanto, el paseo debía haberme calmado hasta
cierto punto, devolviéndome la perspectiva que deben
tener los agentes de la Patrulla para evitar que las cosas
que ven los vuelvan locos. Debemos comprender que lo
que Pascal dijo es cierto de todos los seres humanos en
todo el espacio‐tiempo, nosotros incluidos —«El último
acto es trágico, sin que importe lo agradable que fuese la
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