Page 584 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Las mujeres que allí se encontraban se hicieron a un lado.
Se inclinó sobre Jorith. Ella estaba pálida, cubierta de
sudor, vacía. Pero cuando vio a su hombre alargó la mano
e intentó sonreír.
—Dagoberto —susurró. Ése era el nombre, antiguo en
su familia, que había deseado, si era niño.
—Dagoberto, sí —dijo Carl en voz baja. Aunque era
indecoroso hacerlo frente a otros, se inclinó para besarla.
Ella cerró los párpados y se hundió sobre la paja.
—Gracias —salió de su garganta, apenas audible—.
El hijo de un dios.
—No…
De pronto Jorith se estremeció. Por un momento se
agarró la frente. Volvió a abrir los ojos. Tenía las pupilas
dilatadas y fijas. Perdió las fuerzas. Respiraba con
dificultad.
Carl se enderezó, se dio la vuelta y salió corriendo de
la habitación. Frente a la puerta cerrada, sacó las llaves y
entró. Cerró de un portazo tras él.
Salvalindis se acercó a su hija.
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