Page 589 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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que me ofendiese lo que por otra parte hubiese podido
considerarse un atrevimiento.
—Sí, lo hice. Yo… le pregunté si le importaría. Ella lo
consideró y decidió que no. Recuerde que habíamos
pasado nuestros años de juventud en los sesenta y los
setenta… No, claro, apenas habrá oído hablar de ello,
pero fue un periodo de revolución en las costumbres
sexuales.
Mendoza sonrió con tristeza.
—Las modas vienen y van.
—Mi mujer y yo hemos sido monógamos, pero más
por preferencia que por principios. Y mire, siempre la
visitaba. La amo de verdad.
—Y sin duda ella consideró que era mejor dejarle
tener su aventura de mediana edad —respondió
Mendoza.
Eso lo hirió.
—¡No era una aventura! Se lo he dicho, amaba a
Jorith, la chica goda, y también la amaba a ella. —La
tristeza le cerró la garganta—. ¿No había absolutamente
nada que pudiese hacer?
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