Page 822 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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por el estómago hasta el corazón.
Cuando se hubo completado el resto de lo que debía
hacerse, Heidhin le dijo a Saeferth y Hnaef.
—Venid, os ofrezco hospitalidad en casa antes de que
regreséis con vuestro señor Burhmund.
—¿Qué debemos decirle sobre esto? —preguntó
Hnaef.
—La verdad —respondió Heidhin—. Decídselo todo.
Al final los dioses han tenido su justa parte como antes.
Ahora deberían luchar de todo corazón por nosotros.
Los germanos se alejaron. Un cuervo aleteó alrededor
del hombre muerto, se posó en su hombro, picó y tragó.
Vino otro, y otro, y otro. Sus chillidos resonaban roncos
en el viento que lo agitaba de un lado a otro.
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