Page 950 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El aguanieve silbaba, agitada por un cielo oculto
sobre una tierra que la lluvia ya había medio ahogado. La
vista pronto se perdía; acres llanos, hierba marchita,
árboles sin hojas agitándose al viento, los restos
quemados de una casa disueltos en las tinieblas de un
mediodía. La ropa protegía poco de la humedad del frío.
El viento del norte olía a los pantanos sobre los que había
soplado, al mar y al invierno que se aproximaba desde el
Polo.
Everard se acurrucó sobre la silla, con la capa a su
alrededor. El agua le goteaba de la capucha. Los cascos de
los caballos producían un sonido amortiguado por el
agua y el barro. Y, sin embargo, era la gran entrada a
través de una finca hasta la casa principal.
El edificio apareció frente a él, de estilo mediterráneo
modificado, techos inclinados, estucado, construido por
Burhmund cuando era Civilis, aliado y oficial de Roma.
Su esposa era la matrona, sus hijos la llenaban con sus
risas. Ahora servía de cuartel general a Petilio Cerial.
Había dos centinelas en el pórtico. Como los de la
puerta, se dirigieron al patrullero cuando se detuvo al pie
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