Page 128 - Un caso de conciencia -James Blish
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contacto con la raza humana; y no sólo ahora o durante
el próximo siglo, sino para siempre.
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Para siempre.
El término no causó la consternación que Ruiz‐
Sánchez temió que tal vez esperaba en algún oculto
recoveco de su mente Era evidente que todos estaban
demasiado cansados para reaccionar y tomaron sus
palabras con una especie de aturdida frivolidad, como
si se apartara tanto del orden de cosas previsto que
careciera de sentido.
Era difícil determinar quién estaba más confuso, si
Cleaver o Michelis. Lo único claro era que Agronski fue
el primero en recuperarse y a la sazón se restregaba las
orejas, como indicando que estaba presto a escuchar de
nuevo, después de que el jesuita hubiera rectificado
sus palabras.
- Bueno ‐ balbuceó Cleaver. Luego, meneando la
cabeza fatigosamente, como un anciano, repitió ‐:
Bueno...
- Explícanos por qué, Ramón ‐ dije Michelis, abriendo
y cerrando los puños alternativamente. Habló sin
altibajos, pero Ruiz‐Sánchez creyó adivinar el dolor
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