Page 153 - Un caso de conciencia -James Blish
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Unidas y, menos aún, para la Iglesia. Muy al contrario,
su dictamen sería con el tiempo un tema espinoso que
se sometería a la consideración de miembros de su
Orden aún no nacidos. Imaginaba la pregunta a los
novicios: «¿Interpretó correctamente el padre Ruiz‐
Sánchez el dilema? Y en tal caso, ¿se seguía su
dictamen del problema planteado?»
Así sería, excepto en el supuesto de que no le
mencionaran, aunque el biólogo no veía qué beneficio
podía reportar la utilización de un seudónimo. Lo más
seguro es que no hubiera medio de ocultar la génesis
del dictamen. ¿O lo creía así movido por el mismo
orgullo, o impelido quizá por el dolor y la angustia? El
propio Mefistófeles había dicho:
«Solamen miseris socios habuisse doloris...»
- Vámonos, padre; la nave despegará dentro de poco.
- He terminado, Mike.
Desde la casa hasta el claro del bosque donde se
hallaba el potente huso de la nave mediaba un corto
trecho. En breve emprendería su zigzagueante viaje de
retorno al sol del Perú a través de las líneas geodésicas
del espacio abisal. Incluso en Litina brillaba en aquellos
momentos un tibio sol que de vez en cuando
atravesaba la barrera de nubes bajas que se deslizaban
rápidamente. Sin embargo, estuvo lloviendo toda la
mañana y no tardaría en volver a hacerlo.
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