Page 155 - Un caso de conciencia -James Blish
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prensados, jaulas de animales, tubos con muestras de
suelos, pedazos de mineral y los manuscritos de Litina
conservados en sus cámaras de helio; todo fue izado
cuidadosamente por las grúas y colocado en el interior
de la nave.
Agronski fue el primero en ascender las gradas hasta
la cámara presurizada, seguido de Michelis, que
llevaba colgado a la espalda un saco cuartelero con sus
pertenencias. Cleaver permanecía en tierra mientras se
esforzaba en ordenar un material que había dejado
para el último momento y que al parecer exigía el
delicado trato y la reverente postura que el físico
adoptaba antes de que el indiferente abrazo de la grúa
se lo llevara. Cleaver era hombre extremadamente
quisquilloso en lo tocante a su equipo electrónico, y
Ruiz‐Sánchez aprovechó la demora para pasear la
mirada, una vez más, por las cercanas lindes del
bosque.
No tardó en distinguir la figura de Chtexa. El litino
se hallaba en la boca misma del sendero que los
terrestres habían recorrido desde la ciudad para
dirigirse a la nave. Portaba en sus manos un objeto.
Cleaver masculló un juramento y desató un
envoltorio para liarlo de forma distinta. Ruiz‐Sánchez
alzó la mano e inmediatamente Chtexa se encaminó
hacia ellos a grandes trancos que, sin embargo, casi
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