Page 159 - Un caso de conciencia -James Blish
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- Y bien, ¿qué os llevabais entre manos? Se diría que
te estaba ofreciendo su propia cabeza en bandeja y al
final se descuelga con una miserable jarra. Ruiz‐
Sánchez no contestó, porque no estaba en condiciones
ni de hablar consigo mismo. Echó a andar y empezó a
subir la escalerilla sujetando firmemente la vasija con
el brazo. No era el presente que había esperado llevar
a la ciudad santa con motivo del solemne año de gracia
en pro de la humanidad, pero era todo lo que tenia.
Mientras subía las gradas, una sombra cruzó sobre su
cabeza. Era una grúa que izaba la última caja de
embalaje de Cleaver ara depositarla en el
compartimiento de carga.
Cuando llegó ante la cámara presurizada, el gemido
de los cercanos generadores Nernst se intensificaba por
momentos. Ante él, un rayo de sol recortó su sombra
sobre la cubierta de a nave. A los pocos momentos, otra
sombra vino a sobreponerse la suya, ocultándola. Era
de Cleaver. Luego el haz se debilitó y acabó por
extinguirse. La escotilla de la cámara hermética se
cerró de golpe.
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