Page 72 - Un caso de conciencia -James Blish
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consideramos que la madera es un material agradecido


             para trabajar con él.

               Sin que supiera muy bien por qué, Ruiz‐Sánchez se


             sintió un poco avergonzado. Era un reflejo, ampliado,

             del        mismo            sentimiento                de        vergüenza               que

             experimentaba a la vista del viejo reloj de cuco de la


             Selva Negra siempre que retornaba a la Tierra.

               Teóricamente, los varios relojes eléctricos que tenia

             en su hacienda de las afueras de Lima deberían haber


             funcionado  bien,  sin  ruidos  y  ocupando  menos

             espacio.  Pero  las razones que movieron a fabricarlos

             fueron de orden puramente técnico y comercial. Como


             resultado de ello, la mayor parte marchaban con una

             especie  de  ligero  ronqueo  asmático  o  gemían  sin


             estridencias                pero            lúgubremente                    a         horas

             intempestivas. Todos tenían una «línea aerodinámica»

             eran  más  grandes  de  la  cuenta  y  resultaban  poco


             estéticos. Ninguno marcaba la hora exacta, y varios de

             ellos no podían ajustarse por ir provistos de un motor


             de  velocidad  constante  que  accionaba  una  caja  de

             engranajes  muy  sencilla.  Era,  pues,  una  inexactitud

             irremisible porque obedecía un defecto de fabricación.


             En  cambio,  el  reloj  de  cuco  funcionaba  sin  altibajos.

             Cada  cuarto  de  hora  se  abría  una   de  las  dos

             portezuelas de madera salía una codorniz que emitía


             un sonido de alerta, y cuando señalaba la hora, salía



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