Page 73 - Un caso de conciencia -James Blish
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primero la codorniz y después el cuco, cuyas llamadas
iban precedidas por el repique de una campanilla.
Para este reloj, mediodía y medianoche eran más que
una simple operación de rutina: constituían todo un
ceremonial. El desfase horario del viejo reloj no
excedía de un minuto por mes, ello a cambio, tan sólo,
de subir las pesas todas las noches antes de acostarse.
El relojero que lo construyó había muerto antes de
que Ruiz‐Sánchez naciera. Como contraste a todo ello,
posiblemente el jesuita habría tenido que desechar por
lo menos una docena de relojes eléctricos de serie en el
transcurso de su vida, que era que pretendían sus
fabricantes. En efecto, dichos relojes eran consecuencia
directa del
«desgaste programado» aquel delirio por el derroche y
el despilfarro que asoló las Américas durante segunda
mitad del siglo pasado.
- Comparto su opinión ‐ dijo el biólogo con modestia
‐. Si tiene inconveniente quisiera hacerle otra pregunta.
En realidad es parte de la anterior. Quisiera saber cómo
son engendrados ustedes. Veo muchos adultos en las
calles y en las casas, bien creo adivinar que usted está
solo, pero nunca niños. Podría explicarme la razón? Si
el tema le parece indiscreto...
- ¿Por qué ha de parecérmelo? No debieran existir
temas vedados ‐ dijo Chtexa ‐. Estoy seguro de que
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