Page 164 - Limbo - Bernard Wolfe
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succión o una grapa de sutura o algo así.



                  Eso, por supuesto, no explica ni el temblor ni


                  la transpiración.



                  La  profunda,  suave,  musical  risa  de  Theo


            penetró a través de las cortinas; Martine regresó


            de nuevo y miró fuera. Theo había dado media


            vuelta; su agradable rostro, distendido ahora por


            la risa, estaba bañado por el brillante resplandor


            del parasol.



                  Las  manos  de  Martine  ascendieron  hasta  su


            frente, apretando fuertemente las palmas contra


            sus globos oculares. Se sentía débil, pensó que iba


            a  desvanecerse.  Se  mantuvo  inmóvil  por  un


            momento,  temeroso  de  que  si  abría  los  ojos  e


            intentaba  dar  un  paso  sus  piernas  fueran  a



            fallarle.  Cuando  finalmente  se  movió,  sus  pies


            eran  pesados,  se  arrastraban  por  el  suelo,  era


            como  si  estuviera  caminando  por  el  agua,  pero


            consiguió  dirigirse  hacia  el  escritorio.  Tomó  su


            pluma y escribió en su cuaderno de notas, una y


            otra  y  otra  vez:  «19  de  octubre  de  1972,  19  de


            octubre de 1972». Luego enterró la cabeza entre


            sus brazos y, entre náuseas, recordó.



                  19 de octubre de 1972. Podía reconstruirlo con


            bastante  exactitud.  Había  empezado  la  noche


            antes, el 18 de octubre. No había podido dormir,


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