Page 209 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 209
mismo durante todo el día, desgranando o
sembrando maíz o reparando las redes de pesca,
¿qué motivos había para subdividir la jornada?
Eso era algo necesario tan sólo para los jóvenes,
que habían abrazado con alegría el maquinismo.
Desde el momento en clue la máquina hacía su
aparición en una comunidad, aparecía también el
reloj. Era algo inevitable. La mecanización había
provocado una auténtica lucha de clases entre los
mandunji: entre los viejos adormecidos en su
ritmo inmutable de día y noche (orientación al
calendario: cada día como algo indivisible, como
algo igual al día anterior), y los jóvenes
anticipativos, con su tensión y sus sobresaltados
ritmos de horas y minutos Y segundos
(orientación al reloj: cada día fraccionado, cada
día distinto del anterior). Claro que la
mecanización no había trastornado aún la vida en
la isla, los hombres no se habían convertido en
fanáticos de las máquinas. Cuando esto ocurriese,
cuando la Revolución Industrial se completase,
entonces la vida se convertiría para todos, excepto
para los organizadores, en una pesadilla de
monótona ísocronía, una serie de reacciones
pavlovianas... predecesoras del sistema Ford y
del taylorismo.
209

