Page 243 - Limbo - Bernard Wolfe
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plantearlo de este modo. Me sorprendió oír al
Hermano Vishinu usar unas palabras tan
inadecuadas. En los viejos días, por supuesto,
tales palabras acostumbraban a revolotear casi
todo el tiempo: sus antepasados estaban
acusando constantemente a los nuestros de
complots imperialistas en Wall Street, y los
nuestros les acusaban a cada momento de
complots imperialistas en su Soviet‐Comintern‐
Cominform. Y muy a menudo las acusaciones
terminaban en una guerra abierta. Bien, las
comunidades unidas por el Immob no se hablan
entre sí de esa manera. No hay sitio para hablar
de codicia, intrigas, mala voluntad, y toda esa
podrida vieja palabrería. Nuestra única
competición es fraterna, simbolizada por los
Juegos.
De nuevo el trémolo: parecía como si estuviera
a punto de sollozar.
—Pronto los Juegos estarán de nuevo con
nosotros. Sigamos adelante en la feliz unidad que
ellos representan, y olvidemos este momentáneo
malentendido entre hermanos...
—Esto es una mentira, Caradeniño —dijo
Martine, soñoliento—. Una malditamente baja,
sucia, rastrera, monstruosa, cerebrotónica‐
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