Page 281 - Limbo - Bernard Wolfe
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la habitación quedó a oscuras. Inmediatamente
después, sobre una gran pantalla instalada
encima de la pizarra, se proyectó una película: un
hombre vestido con un pijama de hospital estaba
sentado ante una mesa en la que había un vaso de
leche. El hombre tendió la mano para coger el
vaso; al hacerlo, la mano empezó a oscilar,
primero despacio, luego con grandes
oscilaciones, cada vez mayores. Una expresión
desesperada apareció en el rostro del hombre al
darse cuenta de que no conseguía sujetar el vaso
y levantarlo.
—Temblor incontrolado —resumió el
conferenciante—. Es un fenómeno que ocurre con
frecuencia en cierta clase de lesiones cerebrales. El
caso de este hombre es exactamente el mismo que
el de Jo‐Jo. Un estudio detallado de la película
muestra que ambas oscilaciones son del mismo
tipo, y son resultado en ambos casos de una
sobrealimentación de estímulos. Resultado: crisis,
acumulación de tono, temblores nerviosos.
La película acabó; volvieron a encenderse las
luces.
—¿Qué prueba esta demostración? —preguntó
con una sonrisa el conferenciante—.
Simplemente, que no hay ningún abismo
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