Page 296 - Limbo - Bernard Wolfe
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—una serie de ¡ohs! y ¡ays!—, precisamente
porque se sentía asombrado por todos los
aspectos del mundo exterior en fermentación.
Pero jamás se dio cuenta de que cuando estos
sonidos se congelaron en palabras ya no eran
reflejos de la realidad, como se pretendía que
fuesen, sino que resultaban sustitutos
subjetivamente distorsionados de esa realidad,
particularmente desde que el mundo empezó a
transformarse a un paso geométricamente
acelerado, mientras que las palabras
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