Page 300 - Limbo - Bernard Wolfe
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sepan también que, cuando el profesor Ames
efectuó su célebre demostración en 1947, en el
Congreso de Princeton sobre el Hombre y su
Medio Ambiente, dio un golpe mortal al hombre
aristotélico.
El conferenciante avanzó hacia la caja y retiró
el paño que cubría su parte delantera, dejando al
descubierto una pequeña abertura redonda.
Tendiendo el cuello, Martine consiguió situar la
abertura en su línea de visión. Dentro, claramente
perfilada en blanco sobre un fondo oscuro, había
la silueta de un hombre, a todas luces un tetra, con
todas sus pros, inclinado sobre un suelo rocoso y
perforando con un brazo diseñado especialmente.
—Aquellos que se hallan directamente frente
al Alucinador —Prosiguió el conferenciante—
podrán ver lo que hay dentro. O al menos creerán
ver lo que hay dentro. ¿Tiene alguien la bondad
de describirnos lo que ven sus ojos?
Un voluntario en la tercera fila se levantó.
—Se trata de un hombre perforando algo con
una pro especial —dijo.
—Bien. Veamos ahora: en el contexto de los
acontecimientos semánticos de estas últimas
veinticuatro horas, ¿no le sugiere este
«espectáculo» algo más concreto? —Bueno,
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