Page 299 - Limbo - Bernard Wolfe
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última época del mundo aristotélico. A través de



            los niveles silenciosos podemos horadar nuestro


            camino  hasta  la  realidad  con  nuestros  brazos‐


            taladros,  abrirnos  paso  hacia  la  verdad  con


            nuestros  brazos‐  lanzallamas,  librarnos  a  los


            vuelos  épicos  de  la  imaginación  con  nuestros


            brazos‐helicópteros,  librarnos  de  la  verborrea


            etérea  porque  podemos  recorrer  física  y



            realmente ese éter. El sentido de lo extraño cede


            así ante la integración universal, y nuestro idioma


            lo  refleja.  El  multiuniverso  se  convierte  en


            universo. La Edad del Guión ha comenzado... Y


            ahora  tengo  el  placer  de  presentaros  a  nuestro


            conferenciante  invitado  del  Instituto  de  Política


            Semántica.



                  Varios  ayudantes  entraron  en  la  estancia,


            haciendo rodar una enorme caja. La parte de la


            caja dirigida hacia el auditorio estaba cubierta con


            un paño negro. Un joven tetra, de rostro serio y


            mirada penetrante, se dirigió a la concurrencia.



                  —La  mayor  parte  de  ustedes  conocen  ya  el


            Alucinador  —dijo,  señalando  la  caja—.  Tal  vez


            recuerden que fue inventado en la primera mitad


            del siglo XX por uno de los grandes pioneros del


            Immob, el profesor Aldebert Ames, del antiguo


            Instituto  de  Investigación  Científica.  Tal  vez



                                                                                                      299
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