Page 327 - Limbo - Bernard Wolfe
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agigantados. Y al hacerlo tuvo que arrancar a los
citoarquitectos de sus fútiles investigaciones
subjetivas y obligarles a dedicarse a cosas más
prácticas: para construir cerebros mecánicos que
desplazaran a los cerebros humanos, había que
conocer antes más y mejor esos propios cerebros
humanos. Los ingenieros habían llegado a un
punto en el que tenían que escuchar la antigua
advertencia griega: conócete a ti mismo. Así, los
wieneristas necesitaban urgentemente a los
brodmanistas. El resultado de este matrimonio
fue la dianética... una sorprendente técnica para
hacer del cerebro humano una máquina
calculadora relámpago, librándolo de sus
demonios inhibidores y lanzándolo a la
recapacitación.
La dianética describía con claridad los rasgos
más sobresalientes del cerebro óptimo de una
forma nueva y atrevida, pero antes de que este
modelo de cerebro pudiera ser de utilidad
práctica había que localizar enteramente la
anatomía del Id, del Ego y del Superego. Sólo
cuando se dispusiera de esa imagen de conjunto
podría construir el cerebro humano cerebros
electrónicos mejores que él mismo, para luego
modificarse a su vez de acuerdo con estos
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