Page 371 - Limbo - Bernard Wolfe
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enfrentarse ante un enemigo abrumadoramente
superior... simplemente se tendían sobre las vías
del ferrocarril ante la locomotora que venía.
Jamás huían. Y jamás la locomotora pasó por
encima de ellos. Siempre se detenía. Cada vez, la
locomotora se detenía.
—¿Por qué?
—Aquellos primitivos predicadores de la
pasividad triunfaron sobre la locomotora.
Proyectaban poder carismático, no la impotencia
del animal presa del pánico. Por lo tanto, la
locomotora se convertía en la impotente. Mucho
antes que Martine, Gandhi había encontrado la
manera de eludir la apisonadora... tendiéndose
delante de ella.
Notó como los retortijones volvían a su
estómago. Tenían que dejar de utilizar su nombre
de aquella manera. Había alcanzado el límite de
su paciencia. ¿Cuánto tiempo se esperaba que un
hombre siguiera viéndose enlodado, insultado y
citado, y cada vez sudando y sintiéndose enfermo
de náuseas y con el aliento brotando de su boca
en estertores irregulares? ¡Santo Dios, acabaría
con todo aquello! ¡Les haría comerse sus
abominables y obscenas palabras!
Tenía la garganta terriblemente seca, le
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