Page 367 - Limbo - Bernard Wolfe
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autosugestión? Quizá sea porque el santo‐artista‐



            político, en oposición al mendigo de la esquina de


            la calle, que por azar se ha visto atacado por la


            poliomielitis o afectado por cualquier otro «Ello»,


            es el epítome de la autocompasión. Quizá porque,


            trayendo  como  lo  hace  a  la  vida  una  terrible


            reminiscencia del ansia hacia la muerte que hay


            en  todos  nosotros,  nos  deja  demasiado



            abrumados por la culpabilidad como para poder


            luchar contra ese hechizo: dramatizando el deseo


            universal  de  la  muerte,  reduce  a  todos  los


            hombres a quienes toca a cadáveres vivientes.


                  Pero la muñeca seguía hablándole, sus grandes


            ojos            azules               y         redondos                   destellaban



            autoritariamente sólo hacia él...


                  —Me  gustaría  hablar  con  usted  —dijo—.  Es


            importante.  ¿Sería  tan  amable  de  pasar  al


            interior?



                  Irritado  por  verse  interpelado  de  este  modo,


            asombrado ante aquel interés exclusivo hacia él,


            absolutamente  seguro  de  que  sería  mucho,


            muchísimo más prudente alejarse, Martine sintió


            de nuevo la perversidad del hombre que hurga


            con su lengua un diente que le duele. Empapado



            de  sudor,  con  el  estómago  hecho  una  piedra,


            jadeando,  la  garganta  seca,  se  dirigió  hacia  la


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