Page 376 - Limbo - Bernard Wolfe
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de expresión posee una elocuencia mesurada, y la
musical, que representa el grito de angustia del
hombre intentando escapar de la trampa
corporal, y cuya forma de expresión es el sonido
no semántico, la canción. La escultura, según él,
es apolínea, revelándose en la restricción
impuesta sobre el espíritu por el cuerpo, y la
música es dionisíaca, el grito de aquellos que
ansían perder la individualidad de su cuerpo y
fundirse en la masa y en el programa y en el vacío.
De esta frustrada ansia dionisíaca deriva
Nietzsche la actualidad total de la tragedia, y
tiene toda la razón: la tragedia de la condición
humana es precisamente el verse atrapada por esa
trampa de huesos y músculos, la maldita
armadura del Yo retenida por la piel. El ombligo
es la única vía de escape a esa trampa.
—Del mismo modo hubiera podido citar usted
a Freud —dijo Martine—. El ansia dionisíaca de
Nietzsche suena muy parecida al deseo de la
muerte de Freud.
—Exactamente —dijo el amp, no sin respeto—
. Freud tenía en mente la misma polaridad
cuando positivó los dos grandes impulsos
guerreros: Eros, que es guien da la vida e impulsa
a salvarla, y Thanatos, que es la pasión del cuerpo
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