Page 384 - Limbo - Bernard Wolfe
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—¿Acaso  es  tan  sorprendente?  En  su  estado



            animal,  ustedes  no  pueden  concebir  que  el


            egoísmo y el expansionismo de la personalidad


            pueden  fusionarse  y  el  sexo  convertirse  en  la


            última finalidad de la trascendencia humana. Yo


            puedo  asegurarle  que  es  así.  Bajo  tales


            circunstancias,  si  un  hombre  deseara  arrojar


            bombas,  sólo  podría  hacerlo  sobre  sí  mismo.



            Martine estaba estupefacto.


                  —¿A  través  del  sexo...  a  través  del  sexo


            destruyen  ustedes  el  cuerpo?  —Su  voz  sonaba


            incrédula—. ¡Oh, Manes!



                  —Ah —dijo el amp, abriendo mucho los ojos—


            .  ¿Está  familiarizado  usted  con  la  historia  de  la


            herejía maniquea? —Sólo en sus líneas generales.



                  —¿Lo cual quiere decir?


                  —Bien,  sé  por  ejemplo  que  los  maniqueos


            formaban  en  Persia  una  secta  cristiana  que


            predicaba que el alma, surgiendo del Reino de la


            Luz,  intentaba  evadirse  del  cuerpo,  agente  del


            Reino  de  la  Oscuridad.  En  consecuencia,



            afirmaban  que  el  Cristo  histórico,  de  carne  y


            sangre, era un falso Mesías, puesto que la sangre


            es  demasiado  vil  como  para  que  el  Espíritu  de


            Dios pudiera elegirla para habitarla, y que la idea


            misma  de  la  Encarnación  de  Dios  era  una


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