Page 379 - Limbo - Bernard Wolfe
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experiencia oceánica, en el orgasmo último. El
animal, esclavo de los tropismos eróticos,
solamente puede gritar: «Dádmelo! ¡Más! ¡Más!»
El espíritu liberado, entregándose libremente a
Agape, murmurará una y otra vez la palabra
mística vedanta: «Om, Om, Om...» ¡Om!, esencia
de todos los sonidos humanos. El Immob
simplemente ha descubierto la ley subyacente
que gobierna tales elevaciones por encima y más
allá: la empresa espiritual es imposible hasta que
los instrumentos de lo físico hayan sido
suprimidos, y con ellos los apetitos dictatoriales
del cuerpo. El Yogi debe exterminar al Comisario.
Martine agitó la cabeza, haciendo un supremo
esfuerzo por disimular su agitación.
—Seriamente —dijo—, veo un fallo en su
argumentación.
—Es su visión la que tiene un fallo —dijo el
amp—. Intente ser más explícito.
—Cuando Orwell y Huxley miraron al futuro,
ambos llegaron a la conclusión de que el sexo no
tenía un gran porvenir. En una sociedad
científica, previeron, el sexo sería drásticamente
recortado o suprimido. Usted, sin embargo...
—¿Está sugiriendo usted que nuestro
programa de amputación es incompleto? —
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