Page 381 - Limbo - Bernard Wolfe
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oceánico una vez que el hombre se haya
transformado espiritualmente en un completo
Immob. El orgasmo físico, adecuadamente
saboreado, no es más que una anticipación del
orgasmo espiritual, un estadio intermedio de Eros
a Agape, de la jaula al Océano.
—Amigo mío —dijo Martine—, usted no
puede comerse su jaula y llevársela al mismo
tiempo.
—No, en absoluto. El acto sexual, tal como ha
sido practicado hasta ahora por los humanos
semianimales, no es más que un frenético
esfuerzo dionisíaco por romper los límites de la
piel en una fusión violenta de dos cuerpos
distintos. Por supuesto, no puede dar resultado:
es como golpear dos ladrillos en un intento de
conseguir un solo ladrillo... finalmente terminan
rompiéndose y desmenuzándose. El acto sexual
ha sido siempre la suprema experiencia frustrada
para los seres humanos, como lo atestigua el viejo
dicho, Post coitum tristitia, después del coito
tristeza. El ser humano siempre se ha sentido
triste despees del coito porque el ser humano es
esencialmente un animal, y los animales no
pueden fusionarse unos con otros... se hallan
atrapados para siempre en su atormentada carne.
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