Page 408 - Limbo - Bernard Wolfe
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fluir. Serenidad. La abrumadora, acariciarte,
arrulladora calma. El sexo ya no es tensión, ya no
es tono. El tono procede de la ansiedad de la
separación, de la ansiedad de no saber lo que hay
dentro del Otro. Le no saber si el orgasmo que
lucha en Todo, que irrumpe en Todo, se halla
también en ella o solamente en uno. Pero ahora
uno lo sabe puesto que ella es uno y uno es ella y
que ocurre en cada momento a uno le ocurre a
ambos. Uno sabe. Sabe. Calma. Un fluir sin prisas,
como una marea. Fluir. Marea. Uno no hace los
movimientos del amor, el amor lo mueve a tuco.
Uno lo siente en todo él. Simultáneamente lo
siente también en toda ella. Uno da y al mismo
tiempo recibe, uno penetra y al mismo tiempo es
penetrado, uno estimula y al mismo tiempo es
estimulado, y siempre con el Guión interpuesto.
Da. Recibe. Están. Uno. Lo que uno siente a cada
instante es lo que sienten los dos‐convertidos‐ en‐
uno, fuera de la fusión y dentro de la fusión. Uno
sabe lo que es hallarse dentro de la piel de ella del
mismo modo que sabe lo que es hallarse dentro
de la piel de uno. Hasta que finalmente ya no hay
pieles, sólo una vibración pálida extrasubjetiva‐
intrasubjetiva, mientras uno permanece tendido y
recibe. Eros es Agape.
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