Page 409 - Limbo - Bernard Wolfe
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»Uno no puede alcanzar el clímax sin el otro.
Si uno tiene un orgasmo el otro debe tener un
orgasmo porque los dos son uno. Ya no hay vacío.
Ya. No. Hay. Vacío. Unicamente un solo orgasmo,
que pertenece a ambos. Es. El. Océano. Uno grita
y ella grita, uno se contrae y ella se contrae, pero
ya no son los gritos y los movimientos del
demente tras los barrotes del asilo, es la música
final dionisíaca, el fluir torrencial de lo ocenánico
de la unidad primordial de la Naturaleza
restaurada de la última cicatrización de Om.
Alegría. Es el grito de alegría en la extinción del
egoísmo aprisionado por la piel. El grito de
alegría de estar dentro de ella como también
dentro de uno mismo y de sentirla a ella dentro
de uno y conocer la unidad. La alegría final de
conocer a una mujer. Siempre se dijo que el sexo
era el conocimiento de una mujer, por supuesto,
por supuesto, porque la finalidad del acto sexual
es el conocimiento de otra persona. Pero ahora
esto ocurre por primera vez. Uno es ella. Uno se
estremece con los espasmos de su pene y también
con el huracán de la vagina de ella y este huracán
no se siente ahora desde el exterior a través de un
órgano cubierto de piel en contacto con otro
órgano cubierto de piel, sino desde dentro de ella,
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