Page 407 - Limbo - Bernard Wolfe
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paternidad, los frenéticos intentos de superar, de
penetrar, han sido todos rechazados. Uno. El
Otro. Entre los dos la herencia del vacío de la
paternidad. Un vacío que ningún orgásmo puede
llenar. Pieles chorreando sudor. Nirnguna
maravilla. Dos dementes siempre debatiéndose,
siempre sudando, siempre forcejeando para
librarse de la camisa de fuerza. Luego dos
desconocidos uno junto al otro separados
jadeando fumando dos cigarrillos, jadeando
mirando al techo separados en dos lados del
lecho, separados anidando sus furores, separados
musitando maldiciones, separados. Separados.
Sólo una cosa comparten, el charco de sudor entre
ambas. Ningún océano de fusión, sólo el charco
de pegajoso sudor. El. Charco. De. Sudor.
»Escuche. Déjeme decírle lo que puede ser
cuando el sexo deja de ser agitado y frenético,
algo propio de dementes, y se convierte en una
fusión, se convierte en el ondulante y flotante y
sereno océano. Escuche. Es así. Uno. Ella. Juntos
desde el principio. Uno. Ella. Juntos.
Interpenetración de opuestos, todos los polos
unidos, uno entrando dentro del otro, otro
entrando dentro del uno. Fusión. Sin barricadas,
sin murallas interpuestas. Una gran calma, un
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